Sebald en su tan extraño como extraordinario Del natural: El quiebro en pánico del cuello, que puede verse por todas partes en las figuras que aparecen en la obra de Grünewald, que descubre la garganta y vuelve hacia dentro el rostro, a menudo hacia una luz cegadora, es la máxima expresión del cuerpo, porque la Naturaleza no conoce el equilibrio, sino que ciegamente hace un caótico experimento tras otro y, como un aficionado insensato, deshace lo que acaba de lograr. Probar hasta dónde puede llegar aún es su único objetivo, un rebrotar, perpetuarse y reproducirse, también dentro de nosotros y de las máquinas surgidas en nuestras cabezas, en mezcolanza única, mientras tras nosotros ya los verdes árboles dejan sus hojas y pelados, como se ve a menudo en los cuadros de Grünewald, se alzan al cielo, con las muertas ramas cubiertas de una sustancia mucilaginosa que chorrea.
También en el breve libro de poemas descuidados de Sebald encontré otras cosas, conocí a Altdorfer, al menos su fabuloso cuadro La batalla de Alejandro, un épico encuentro entre Occidente y Oriente en el que el valor de Alejandro a lomos de Bucéfalo arrastra hacia la vergüenza al rey persa Darío. Todo bajo un cielo digno de ser imaginado por Van Gogh y con una escenografía hollywoodiense que sólo las más recientes técnicas han podido lograr. La emoción de las picas horizontales, la velocidad de los caballos, la tensión se adensa y se respira en el caos de la batalla que sucumbe ante la flecha, ante la avanzada imparable de Alejandro rompiendo las tropas persas y haciendo huir a Darío. Fascinante el cuadro, con una carga simbólica espectacular. Alejandro, paladín de la verdad y la razón, de la mezcla y la simbiosis, alumno de Aristóteles, hijo de Macedonia, luchando contra el gran imperio de la opresión y la tiranía, contra el sacerdote del parasitismo sagrado. O simple lucha de poder a poder por el poder, por subsistir siendo príncipes, por entrar en la historia en un cuadro de Altdorfer.


impresionante, verdaderamente fabulosa la obra de Albrecht Altdorfer, gracias.
Hola, gracias a ti por echar un vistazo por aquí. A mí me encantó la obra, con su épica y su luz rodeada de oscuridad reflejando un momento histórico. Pero es más interesante la obra de Sebald, además de ser originalísima. Un saludo.